Se nos fue de la mano el carpe diem
- Jonathan Acedo Lazala

- 9 may
- 1 min de lectura
Sí, se nos fue de la mano. Una locución latina que en su literalidad significa “atrapa el día” es mezclada de diferentes maneras con la deformidad de nuestros tiempos. Una frase que es empleada cada vez más en mensajes en apariencia positivos para ocultar la negatividad intrínseca del mismo, porque ¿para qué vas a ahorrar ese dinero para el porvenir futuro, si puedes gastártelo ahora en placeres momentáneos e insignificantes? ¡Carpe diem! ¡Eso es! ¿O eso nos quieren hacer creer?
Carpe diem no es disfrutar únicamente cuando se está bien, sino disfrutar mucho más cuando se está mal. Un carpe diem que se traduce como “aprovecha el momento” porque la fugacidad del tiempo está al acecho continuamente.
Sería de ignorantes hacer uso de esta frase únicamente en nuestros momentos de victoria y felicidad, dejando a un lado las penurias y sacrificios previos que florecieron posteriormente en el esperado y deseado éxito.
Esta locución va más allá que algo momentáneo, ya que el verdadero sentido se halla en ver que los escalones de diferentes tonalidades de gris que forjaron tu camino fueron dignos del grito de un ¡carpe diem! con los que alzanzaste tu propósito.
Aprovecha y disfruta este momento de desolación, tristeza, furia, frustración, arrebato, imaginación, alegría, e incluso de inspiración, porque cada uno de ellos configuran un fragmento único e irrepetible dentro de tu línea vital. Por lo que… ¿Carpe diem, no crees?



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