¿Qué podemos controlar?
- Julien Mell

- 20 jun
- 2 min de lectura
El filósofo estoico Epícteto (50 a.C - 125 d. C) fue un gran observador de la naturaleza humana. Se fijó especialmente en tratar de averiguar qué cosas perturbaban a sus conciudadanos. Y sacó las siguientes conclusiones que encontramos en su MANUAL DE VIDA.
"Las cosas, por sí mismas, no nos perturban. Tampoco las demás personas. La forma en que las veamos es otra cosa. Son nuestras actitudes y reacciones las que nos perturban".
El filósofo nos desvela algo esencial. La clave está en nuestra mirada, en la manera en cómo enfrentamos los acontecimientos. Epícteto nos muestra el camino.
"La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio. Algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Sólo cuando hemos aplicado esta regla, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior".
Quizás tendríamos que aportar algunos matices. Cuando ocurre una tragedia personal, lo que nos hace infelices es más que nuestra mirada. A veces ocurre que aquello que no está bajo nuestro control nos arrasa por completo. No obstante podemos reconocer la pertinencia de las palabras de Epícteto, digamos, en las cosas más cotidianas que no implican grandes riesgos existenciales.
Seamos sinceros ¿cuántas veces nos angustiamos o afanamos por aquello que está fuera de nuestro control? Haríamos bien de aplicar esta enseñanza. El consejo estoico nos puede ayudar a aminorar el impacto emocional.
Otro matiz sería el amor. ¿Cómo no te vas a preocupar por alguien a quien amas aunque lo que haga no esté bajo tu control? ¿Cómo no te vas a angustiar en algún momento por tus hijos sabiendo que están atravesando unas circunstancias negativas?
Los antiguos filósofos nos ayudan a pensar, pero no excluye que a la vez los leamos con pensamiento crítico. Nos enseñan a pensar pero el corazón también tiene sus razones.



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